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ALGO SOBRE LAS FIESTAS DE SAN JUAN:


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CASTILLA Y LEON .............SORIA

AQUI NOS PUEDEN VISITAR (ESTAN INVITADOS)





UN POCO DE NUESTRAS FIESTAS DE SAN JUAN:




FIESTAS CELTIBÉRICAS EN SORIA


En la altimeseta soriana, en la chiquita y bellísima ciudad castellana de Soria, cuando llega el Solsticio de Verano, desde que hay memoria, se celebran unas Fiestas de raíz y contenido pagano, populares por excelencia en las que nadie es más que nadie, que han perpetuado el aroma celtibérico de los antiguos pobladores cuando aprovechaban la fenomenología astral para dar rienda suelta al primitivismo de su júbilo festivo colectivo.
Se dice que son Fiestas del Común de Vecinos y, es cierto, porque responden a la concepción alto medieval del modo de celebrarlas del Estado Llano de Hombres Buenos, tanto en su contenido como en su desarrollo, permaneciendo Oficios, Usos y Costumbres que, documentalmente, sabemos que se daba en la Soria del s. XIII, con, incluso, una terminología festiva propia que solo se usa en esta Ciudad y en estas fechas, como antano, vocablos singulares para solemnidades singulares.
Si en el monte totémico de Soria, Valonsadero, espacio natural sin par, aparecen en sus covachones pinturas protohistóricas que simbolizan combates entre el hombre y el viejo uro, esencias taúricas al igual que milenios después en los vasos policromos de la invencible Numancia - hay quien dice que el toro nació en esta tierra-, hoy día, en el mismo monte y por descendientes de los antiguos aborígenes, se repiten las escenas con los mismos motivos porque es el toro el símbolo-eje protagonista de la fiesta sobre el que gravitan cuantos Usos festivos de corte antanón que se realizan. Son, ante todo, fiestas taurinas donde cada ano renace el primitivismo de los taurobolios más ancestrales junto al culto al Sol, siendo el vino el oxígeno a consumir, gratis, sin tope y sin medida.
Y, desde el Fuero de Soria, 1256, estas fiestas son un canto a la libertad plena del Común de Vecinos de Soria que no han aceptado jamás, limitaciones o prohibiciones que atentaran contra su tradición promovidas por los poderes políticos, sociales o religiosos. Ahí está la historia para demostrarlo y el presente para perpetuar cuanto desde siglos se viene haciendo.
Ya desde el mes de abril se viven la Fiestas en su antesala de diversidad que culminará el jueves siguiente al día de San Juan con un encierro de varios kilómetros de los doce toros cuadrilleros que desde Valonsadero serán conducidos intramuros de Soria para disfrute de su población, en el festejo denominado La Saca al que seguirán los del Viernes de Toros, Sábado Agés, Domingo de Calderas y, Lunes de Bailas, cinco días en los que cuanto se hace no tiene que ver con cuanto se ha hecho en el día anterior, de ahí el colorido diferencial del costrumbrismo festivo que tanto atrae a propios y extranos. Es la variedad heterogénea de un ritual enraizado en la noche de los tiempos y perpetuado en el presente.
Son las Fiestas del Solsticio de Verano, en honor de la Madre de Dios, de la Virgen de la Blanca otrora Ntra. Sra. del Mercado, Fiesta llamadas popularmente de San Juan, eternas en su vivencial desarrollo, únicas en su filosofía costumbrista donde el participante se retrotrae hasta aquellos primeros pobladores que, cuando los plenilunios, bailan sin descanso tras vencer en combate a muerte al dios de la fecundidad, de la fortaleza y virilidad, al toro, víctima propiciatoria....

INDICE
DESDE LA NOCHE DE LOS TIEMPOS
SIGLO XV
SIGLO XVII
EL RESURGIR DE EL JURADO
SIGLOS XIX Y XX






DESDE LA NOCHE DE LOS TIEMPOS
Las Fiestas Solsticiales de Soria, tienen su origen en la noche de los tiempos, cuando la fenomenología climatológica propicia que el Sol en su movimiento aparente presenta mayor alejamiento del ecuador, es decir el solsticio de verano.
Es Junio, y los viejos rituales paganos de adoración a los astros y a los animales, convergen en la Altimeseta Soriana y entre sus pobladores, que de nuevo pueden celebrar los ritos del amor ante la mirada nocturna de la Luna Llena, inmensa en la luz y en el esplendor.
Los Celtíberos tenían ritos, en las noches de plenilunio, de carácter astral en los que se reunían para danzar en honor a alguna divinidad. En torno al toro, gira un arte trágico y magnífico que culmina con la muerte de éste.
El Catolicismo observa estas vivencias paganas y obliga a "Cristianizar" las fiestas (son los tiempos de Recaredo).
En un principio estas fiestas consistían en una Romería a la Ermita de Ntra. Sra. De la Blanca, que con el tiempo se convertiría en el acto más excepcional, esto se hacía el Domingo siguiente al día de San Juan (Domingo de Calderas), y en el participaban las Cuadrillas del Común, cada una con su santo particular.
Las cuadrillas nacieron tras la repoblación de Alfonso VII, formadas por gentes provenientes de villas del norte que con sus privilegios repoblaron lo que los Musulmanes habían destruido, levantaron parroquias que recordarían su procedencia (San Juan de Rabanera, San Miguel de Montenegro...) y estas servían de sede para reuniones bajo la presidencia de un Alcalde de cuadrilla llamado Jurado.

Al principio eran 36 parroquias que se reducirían a 16:La Cruz, San Pedro, Santa Catalina, Ntra. Sra. La Mayor, Ntra. Sra. del Rosel, El Collado o San Blas, San Esteban, San Miguel, Santiago, San Juan, San Clemente, Santo Tome, San Martín, El Salvador, Santa Barbara, Ntra. Sra. de la Blanca.
Los Alcaldes-presidentes las regían y gobernaban registrando en un libro de cuadrilla las novedades.
Aparece también la figura de El Mayordomo, privilegio que concedía el jurado al nuevo vecino en el primer ano de vecindad,y que se ocupaba de honrar la fiesta y servir la comida colectiva, así se producía mayor entendimiento entre vecinos antiguos y nuevos.
Los festejos tienen matiz popular: después del día de San Juan, el primer jueves y viernes se corrían los toros por las calles de cada cuadrilla, y el Sábado por la manana cada una apuntillaba el suyo, para luego hacer el ritual más importante el Domingo, "preparar la Caldera", llenarla de carne de toro y salir en procesión desde El Collado; cada una precedida de un Santo, llevado a hombros, con el arguijuelo cargado de ofrendas, salían a los extramuros a recibir la bendición del abad del convento de San Benito.
Después se repartía la comida a todo el que se acercaba a la dehesa boyal de San Andrés, porque daba fuerza y atributos de invencible. La fiesta se alargaba, el Lunes en Santa Barbara, Martes en San Polo y Miércoles en San Juan de Duero.








SIGLO XV
En el siglo XV hay un apogeo del Mayordomo, su nombramiento se realizaba a principios de Mayo siendo un vecino de la cuadrilla el eligido por los cuatros (los fiscalizadores de todo lo referente a las Fiestas), y refrendado tal nombramiento por la Asamblea vecinal. Anteriormente la Cuadrilla había nombrado de entre sus componentes a los Cuatros, vecinos antiguos y con experiencia. Una vez nombrados realizaban un acto-juramento de posesión del Oficio.
El problema económico es notorio, y el servir de forma espléndida las Fiestas, acarrea una serie de gastos que no pasan inadvertidos a las autoridades religiosas y públicas que junto con actos que consideraban paganos, creían necesario poner coto y dar nueva dirección a las fiestas que se crean unas "Nuevas Ordenanzas" en 1536.
Estas ordenanzas eran un golpe mortal a los "Usos y Costumbres", por lo que la vecindad se reveló a las Casas de los Procuradores a Cortes, acusándoles de no ser leales a los intereses del Común, lo que hizo que muchos Jurados fueran encarcelados. La aprobación de estas ordenanzas en Febrero de 1536, provocó movimientos internos en las cuadrillas y se acordó no aceptarlas, negándose a celebrar las fiestas durante 4 anos: 1536-1540.
En 1540 surgen nuevas ordenanzas, porque se decidió que las fiestas convenían a la Ciudad, ya que eran un bien público. Se aprobaron en Octubre de ese ano pero fueron también rechazadas por las cuadrillas, ya que palian algunas limitaciones de las del 1536 pero mantienen otras. Las cuadrillas toman la decisión de formar entre ellas un Estado General y escribir cada una sus propias ordenanzas. Estas verán luz en 1546, y el ayuntamiento las confirmó en 1555.
Las conclusiones que se sacan son similares entre todas las cuadrillas:
Cargos: Mayordomo, companeros del Mayordomo, Cuatros, Contadores, seis personas que irán a cobrar, servidores de damas y sacador de mozas.
Figura principal el mayordomo, vecino de la cuadrilla y encargado de servir la fiesta.
Todos los vecinos están obligados a pagar
Los vecinos en asamblea decidirán hacer o no los gastos de comida.
Todos los oficios de la cuadrilla serán nombrados el viernes de los novillos.
El Viernes será la fiesta de hombres y el Sábado de mujeres.
Son fiestas de caridad: se repartirán alimentos y se comerán en el campo.
Las cuadrillas tienen autonomía para montar sus festejos
Las fiestas acabarán el Martes siguiente al Domingo de Caridad.









SIGLO XVII
En 1608 las cuadrillas no nombraron los oficios de sacerdote de mozas y servidores de dama para evitar gastos. Adquieren las fiestas un matiz "machista" al prohibirse las romer ías con asistencia exclusiva de damas.
La plaza Mayor se convierte en protagonista de los festejos taurinos, los toros salían por el Arco del Cuerno de los toriles que tras él se encontraban, y anteriormente se habían traído del Monte de Valonsadero.

Los comienzos del siglo XVIII no conocen las Fiestas, pues la guerra de Sucesión no lo permite, pero en 1730, Felipe V ordena ya que las cuadrillas elijan a jurados e intenta suprimir los "ageses", pero las cuadrillas no hacen caso. En 1754 Carlos IV suprime las fiestas de los toros y correrlos por las calles de Soria, se dan también unos autos para rebajar los gastos de las cuadrillas.
En el último cuarto del siglo XVII, el común influenciado por la situación de penuria económica, decreta que los Mayordomos solo recaigan en vecinos con familia dependiente.
En 1788 el Consejo Real aprueba que se celebren las fiestas según usos y costumbres que se ven truncados por todo lo anteriormente dicho, y por las guerras con Francia e Inglaterra y por no poder correr los toros....., se suspenden hasta mejor época.








EL RESURGIR DE EL JURADO
A comienzos del siglo XIX y con la invasión Francesa aun se acrecienta más el decaimiento de las fiestas. Paulatinamente, mientras transcurren los principios de siglo, los Jurados irán adquiriendo y tomando el protagonismo de las fiestas en detrimento de los Mayordomos, oficio cada vez más ignorado y en claro declive, de forma que muchas cuadrillas las cuentas las presenta ya el Jurado, por falta en la misma de Mayordomo, y siendo los vecinos quienes de forma general se encargan de servir la fiesta.
La mayor problemática a graves efectos, que a mediados del siglo XIX tienen las cuadrillas, es la compra del toro.
En 1853 con la creación de "La Chata"(plaza de toros), la Plaza Mayor pierde el protagonismo que tenía en la realización de festejos taurinos, viendo ahora como uno de esos festejos adquiere tintes de populismo desconocido, "La Saca", al participar en ella la mayoría de los vecinos, en romería vistosa, pasando a ser no solo acto para caballistas, sino para todo el mundo.


El día 3 de Junio de 1863, el Ayuntamiento de Soria aprueba "Las Ordenanzas para la celebración de la Fiesta de la Madre de Dios". El Ayuntamiento nombrará cada ano un Jurado de Cuadrilla también llamado Auxiliar de Barrio. Los Cuatros serán nombrados por las cuadrillas, el Jueves siguiente al 24 de Junio, "Jueves la Saca" los Jurados presentarán el toro de la cuadrilla para ser lidiado por la tarde. El Ayuntamiento contratará media cuadrilla de banderilleros que lidien y banderillen los toros de las cuadrillas el Viernes por la manana y por la tarde. el Sábado por la tarde el Jurado y los mozos de Cuadrilla irán de procesión por el barrio. el Sábado por la noche baile público en la Plaza Mayor. La compra del toro y más gastos tradicionales, los pagarán a escote los vecinos que tengan derecho a recibir la parte del toro.
El Ayuntamiento no duda en ejercer su autoridad para que las fiestas se celebren y procura por todos los medios que se realicen.








SIGLOS XIX Y XX
En 1873 se aprueban las ordenanzas para la celebración de la Fiesta de La Madre de Dios, con las siguientes novedades:
El ayuntamiento nombra cada ano un jurado.
los cuatros los nombran las cuadrillas.
El Jueves La Saca los jurados presentarán el toro de su cuadrilla para ser lidiado por la tarde.
El Sábado por la tarde procesión con la imagen de la cuadrilla.
La compra del toro y los gastos tradicionales los pagan a escote los vecinos.
Se llevó a cabo una sesión por el Ayuntamiento para ver si se celebraban o no las fiestas, volviendo a ser atacadas por las autoridades religiosas.
Al final las fiestas se continúan celebrando. La Cuadrilla de San Estaban crea en 1896 un Reglamento que regirá a los cuatros.
En 1899 surgen nuevas ordenanzas que modifican a las de 1873:
El Jurado se nombra por el Ayuntamiento y es elegido por sorteo.
Los Jurados pueden modificar las Fiestas.
En la Dehesa de San Andrés se celebra el Sábado por la noche baile público.
Las bailas se celebran la tarde del Lunes en la Dehesa de San Andrés.
En 1906 se suprime el acto de salir por las calles de Soria con los toros enmaromados el Sábado por la manana.
En Junio antes de empezar las Fiestas, se procede a catar el pan y el vino, que se ha de consumir en éstas.
En Marzo de 1914 se dictan unas bases para reformar las Fiestas. las 16 cuadrillas se fusionan en 12:
La Cruz y San Pedro.
Santa Catalina y La Mayor.
El Rosel y San Blas.
San Miguel.
Santiago.
San Esteban.
El Salvador.
La Blanca.
San Juan.
Santa Barbara.
Santo Tomé, San Clemente y San Martín.
Las Casas.
En Abril de 1914 hay una sesión extraordinaria con unas nuevas ordenanzas:
Las cuadrillas quedan así.
SAnto Tomé, San Clemente y San Martín
La Cruz y San Pedro.
Santa Catalina.
El Rosel y San Blas.
San Miguel.
Santiago.
San Esteban.
El Salvador.
La Blanca.
San Juan.
Santa Barbara.
La Mayor.
Los días quedarán así.
El Jueves La Saca, por la tarde habrá una capea de vaquillas.
El Viernes habrá dos corridas, una por la manana y otra por la tarde.
El Lunes de Bailas se celebrará en la Alameda de Cervantes.
El 1934 se estrena la primera canción Sanjuanera "Viva el Jurao", en 1936 "Fiestas de San Juán", en 1939 "La Compra" y en 1940 "Salta Isidoro".
Desde principios de siglo se comienzan a llamar Fiestas de "San Juan". En 1936 se suprimen las Fiestas con motivo de la Guerra Civil Espanola, pero en 1939 se vuelve a la normalidad, y se sacan todos los Santos en procesión el Lunes de Bailas. También comienzan el Jueves La Saca el desfile de carruajes.

En los anos 1947 y 1948 a propuesta de los Jurados las calles de Soria ven de nuevo correr los toros enmaromados. En 1955 se empieza la nueva plaza de toros que será acabada en 1963. En 1956 nace un nuevo acto "El Pregón de Fiestas". La década de los 60 es propicia para la creación de "penas" jóvenes uniformados con charanga propia.

En 1982 cuando se suspendió la corrida del Domingo de Calderas por echarse parte del público al ruedo en el segundo toro, con sesión extraordinaria del Ayuntamiento esa tarde y los Jurados en el Gobierno Civil buscando soluciones que nunca llegaron.... etc, pero siempre dentro de unos "USOS Y COSTUMBRES" de un pueblo que mantiene el olor a anejo y mientras sus milenarias tradiciones, que todos los anos reviven en plenitud cuando el Sol hace el día mayor y la noche menor, propiciando de nuevo los ritos mágicos.....


RITOS
No sabemos, a falta de documentación al respecto, cómo se celebraban las fiestas sosticiales antes del siglo XIII. En el Fuero de Soria, otorgado por Alfonso X en Segovia a 18 de Julio era 1294 (año 1256), se citan como días feriados "... el día de Sant Ioan Baptista et todos los días de las festas de Sancta María".
Las fiestas en aquella época comprendían ocho días iniciándose la víspera de San Juan con la romería a la sierra de Santa Ana, a celebrar la salida del sol, que según la tradición ese día "sale dando vueltas". Ésta costumbre prácticamente ha desaparecido.
El día de san Juan, los Jurados de las Cuadrillas se trasladaban a San Juan de Duero (monasterio templario al lado del río) para dar posesión de su cargo al Procurador del Común, representante del pueblo en el gobierno de la ciudad.
El Jueves, Viernes y Sábado siguientes se corrían los toros de las Cuadrillas, "enmaromaos", por las calles correspondientes a la demarcación urbana de cada una de ellas.
Los toros eran sacrificados el Sábado, y con su carne se preparaban las Calderas para el domingo. Éste día, en la dehesa de San Andrés, se celebraba el banquete de caridad para todos, vecinos, forasteros y pobres, después de escuchar misa y bendecir las viandas.

*Reparto de tajadas
en la Cuadrilla del Rosel y San Blas, 1930*

El lunes, con las sobras de las Calderas, se celebraba una romería a las eras de Santa Bárbara, mientras que el martes y el miércoles, las romerías se realizaban a San Polo y San Juan de Duero con la particularidad de ser exclusivas para hombres y mujeres respectivamente.
En el XIX dejan de celebrarse las romerías a Santa Bárbara al venderse las eras, y a San Juan de Duero ante la ruina y abandono del monasterio.




ORGANIZACIÓN Y OFICIANTES

El esquema organizativo de las fiestas reflejaba el del gobierno de la ciudad en la parte correspondiente al pueblo llano, el Estado del Común.
Las 35 Parroquias o Collaciones existentes en la ciudad se distribuían en 16 Cuadrillas de Barrio, cada una de ellas regidas por el Jurado o Alcalde de Barrio.
Los vecinos nombraban a los Cuatros y estos a su vez elegían a los Jurados. El Procurador del Común era nombrado por los Jurados y representaba al pueblo en el gobierno de la ciudad junto con el Fiel de la Tierra.
La organización de la fiesta corría a cargo del Mayordomo, elegido por los jurados y las cuadrillas, asistido en su función por el Sacador de Mozas o Servidor de Damas.
Los gastos eran sufragados por el Estado del Común con las rentas de las tierras, Tajones de Valonsadero, que compartían con los Linajes (familias nobles de la ciudad). El Mayordomo corría también con parte de los gastos de las fiestas y el resto se repartía entre los vecinos equitativamente excepto los pobres que no pagaban nada y las viudas que pagaban la mitad.






LOS TASTARROS

Leyenda dice que funcionaban con vino. Es muy posible porque, durante las fiestas de San Juan en Soria, casi todo el mundo funciona con vino. Podíamos oírlos a muchos metros de distancia o ver de lejos el humo que escupían cada poco. Los "TASTARROS" eran los coches utilizados por muchos sanjuaneros y sanjuaneras; y cuando digo muchos, digo muchos: era muy fácil ver a veinte o treinta personas en un mismo coche.

*Los Tastarros se han perdido definitivamente*
Fueron la consecuencia de una antigua costumbre que consistía en engalanar con flores y ramas de pino los animales y vehículos que se utilizaban para desplazarse hasta el monte Valonsadero, donde se celebran parte de las fiestas. Después aparecieron los primeros automóviles y se conservó la costumbre de adornarlos.
En los años sesenta, tener un coche empezó a ser un lujo para todos y, después, durante la década de los setenta comenzaron a sustituirse los primeros utilitarios por modelos más modernos. Fue entonces cuando aparecen los primeros "TASTARROS": el último paseo antes del inevitable desguace.
Para convertir un coche en un auténtico Tastarro había que cortar el techo, pintarlo de manera conveniente, y hacer un fino acabado con un poco de cinta adhesiva, unos ajustes mecánicos y ya está.
Durante los años ochenta y principios de los noventa fueron habituales en las fiestas de San Juan, pero en el año 1994 fueron definitivamente prohibidos. Se argumentó que eran peligrosos, entendemos que los peligrosos eran los que los conducían porque difícilmente un coche es peligroso en sí mismo, que era difícil reglamentar su uso e imposible asegurarlos para posibles percances. Hubo división de opiniones, pero lo cierto es que desaparecieron sin grandes estridencias aunque muchos sorianos y sorianas conservamos buen recuerdo de ellos.

*Los Tastarros en Valonsadero*













LO QUE SE MANTIENE


*Desfile de los jinetes de La Saca
entrando en Soria por la calle Marqués de Vadillo, 1928*
Las Fiestas de San Juan han pervivido en el tiempo a base de su arraigo popular. Sin embargo, ni la persistencia en el tiempo, ni la tradicionalidad suponen inmovilismo.
Los antiguos Usos y Costumbres que regían las fiestas se han visto modificados, unas veces en un proceso de adaptación al paso inexorable del tiempo y los cambios que lleva implícitos, otras veces por imposiciones sin posibilidad de recurso por parte del pueblo, y las más por modificaciones consensuadas y asumidas por el mismo.
El calendario de las fiestas de Soria, Fiestas de san Juan, dedicadas a la Madre de Dios, corresponde con el jueves 24 de Junio, si esa fecha "cae en jueves"; o aquella otra, rebasado el 24, que sea jueves.
Porque es preciso ajustar cada acontecimiento a sus calendas: "Jueves la Saca", por la mañana traslado de los toros desde el monte Valonsadero hasta la plaza de toros de Soria, y por la tarde becerrada, catavino y verbenas.
"Viernes de Toros", populares corridas de mañana y tarde.
"Sábado Agés", reparto de una tajada de toro crudo a los vecinos por la mañana, y por la tarde subasta, remates o pujas por los despojos del toro desde los cuernos al rabo.
"Domingo de Calderas", desfile triunfal de Cuadrillas, orquesta, caldera- con sus ingredientes inalterables de toro cocido azafranado, chorizo, huevo y una gallina -, Jurados, Secretarios, Cuatros, familiares de todos, presencia de Centros Regionales, Peñas de juventudes, y, cerrando, la Autoridad. Todos se dan cita en el parque, que todo el mundo conoce por "La Dehesa", para probar mesa por mesa, la caldera de cada Cuadrilla.
"Lunes de Bailas", por la mañana fiesta cristiana con doce santos, los titulares de la doce Cuadrillas. Primero una procesión conjunta mitad litúrgica mitad racial, en la que cada uno de los santos reverencia a la Virgen de La Blanca, titular de las fiestas y Madre de Dios, (menos la Virgen de La Mayor que vuelve la espalda al paso de la de la Blanca por una afrenta de hace tiempo), y luego doce procesiones más libres por cada uno de los barrios. Por la tarde "las bailas", que consisten en una excursión a orillas del Duero, entre San Polo y San Saturio. A las cinco de la Tarde la "bajada", y a las diez y media el desfile triunfal de la "subida".
Y por último el "Martes a escuela", que señala el final de las fiestas y la vuelta al queacer cotidiano de la ciudad.

A fiestas terminadas, vuelve Soria a su labor, a su monotonía, a su vida igual para cada día, lenta y larga, provinciana aunque urbana. El calendario de estas fiestas parte el año de Soria en dos tiempos: Uno, dilatado, interminable de trescientos sesenta días enteros. Otro, relámpago y fugaz de cinco días, sólo cinco, de frenesí; de música, de ruido, de no dormir, de alboroto, de una jarana indescriptible. Todo alrededor del toro, el sol y el vino. Porque criados fueron los toros en Valonsadero, mientras fue dehesa de reses bravas.

*Ésta foto es del "Jueves La Saca" en 1925.
La estampa no es muy diferente en la actualidad*

Un día de mayo, se juntan los vecinos por barrios, para decidir si hay fiesta. Se conoce esta asamblea de cuadrilla con el nombre de "catapán". Siempre se decide que las fiestas se celebren, y por las doce cuadrillas, el mismo día y a la misma hora, el primer domingo de mayo.
Aproximadamente un mes después, uno al diez de junio, se celebra una excursión al monte y a la Cañada Honda, donde pacen los toros para un festejo, muy campestre que se llama "lavalenguas".
Es un anticipo o prólogo de otra fiesta más grande, que tiene lugar quince días antes del Domingo de Calderas; excursión también campestre conocida por "la compra del toro".
Y luego, a modo de preludio - data la creación de 1959 y 1956, respectivamente- el miércoles, víspera de la Saca, homenaje a la mujer soriana en las personas de las juradas, y el pregón popular de las fiestas.
Fiestas del toro, del sol, de la raza, del vino, de la campechanía, de la universalidad soriana y de la alegría. Más, mucho más que de la Madre de Dios.













LO QUE SE HA ADAPATADO



ÓLA CRISTIANIZACIÓN A GOLPE DE ORDENANZA ÓLA ADMINISTRACIÓN CAMBIOS EN LA CIUDAD




LA CRISTIANIZACIÓN

Algunos historiadores relacionan las Fiestas de San Juan con antiguas bacanales o con los ritos del culto a Ceres y Flora. Fiestas de tal origen y simbolismo, ante la imposibilidad de ser suprimidas, fueron, como en tantas otras ocasiones, asimiladas por el cristianismo con la esperanza de que el tiempo y diversos intentos de transformación modificasen su sentido original.
De tal manera, y con tal pretensión probablemente, las fiestas se adscribieron a Santa María, a la Madre de Dios e incluso a la Boda de Santa María, sancionando inconscientemente el carácter de ritos de fertilidad, desde las primeras referencias documentales de las que se dispone.
Esta advocación, oficial y documental, no cuenta, sin embargo, con el arraigo popular y nadie habla, excepción hecha de documentos oficiales, de las Fiestas de Santa María o de La Madre de Dios. Al igual que ha sucedido con todos los ritos sosticiales de toda la geografía nacional, estos de Soria toman la adscripción cristiana de Fiestas de San Juan.




A GOLPE DE ORDENANZA



Lo que sí es evidente, con o sin nombre cristiano, es que las Fiestas de San Juan de Soria tienen una gran esencia pagana. Tal vez por ello la Iglesia y el poder establecido han intentado modificar el sentido último de estas fiestas a golpe de ordenanzas y supresiones en un intento de controlar los supuestos "desmanes, desordenes e irreverencias" que el sentir del pueblo manifestaba en lo que, sin duda alguna, eran sus fiestas.
Las primeras Ordenanzas se dan en el año 1536 a petición de la Iglesia, en ellas suprimen algunos días, modifican las procesiones, prohiben los bailes, los Mayordomos... Las Cuadrillas no las aceptan y las fiestas dejan de celebrarse durante cuatro años. Tal situación es insostenible para el pueblo y en 1540 se aprueban unas nuevas ordenanzas algo más liberales.
Pero ni las ordenanzas ni las supresiones terminarían ahí. En 1546 se dicta un Auto que ordenaba la voluntariedad de participar en las fiestas y la prohibición de música y baile a partir de las nueve de la noche.
En 1608 El ayuntamiento dictó disposiciones para suspender las romerías exclusivas de mujeres y los cargos de Servidores de Damas y Sacadores de Mozas. En el siglo XVIII son los Ageses y los Toros sufrieron modificaciones y prohibiciones, llegando incluso a celebrarse sólo simbólicamente.
En el XIX se prohibe el toro "enmaromao".




LA ADMINISTRACIÓN



Estados de La ciudad, Común, Linajes y Sesmeros de la Tierra, se integran en el Ayuntamiento Constitucional. Tal integración supuso la pérdida de atribuciones de Jurados y Cuatros y la desaparición progresiva de Mayordomos y Ayudantes. Se mezclan las funciones administrativas y festivas quedando finalmente los Jurados como organizadores de las fiestas y los cuatros como Ayudantes.
A partir de 1954 aparecen las Peñas, que desvinculadas de las Cuadrillas, vendrán a sustituir a los Mozos y Mozas de Cuadrilla hasta cobrar con el paso del tiempo el protagonismo que hoy tienen. Inicialmente las Peñas estaban vinculadas a instituciones y grupos religiosos.




CAMBIOS EN LA CIUDAD



Otros acontecimientos influyen directa o indirectamente en el desarrollo de las fiestas. En 1853 se inició la construcción de la plaza de toros, en su actual ubicación, que por su estructura, sería popularmente conocida como "La Chata". De tal manera, las corridas de toros que venían celebrándose en la Plaza Mayor condicionaron lo que, con el tiempo, se convertiría en la manifestación festiva más popular y querida por los sorianos: La Saca. La plaza de toros se inauguró en 1854 lo que junto a la casi simultánea inauguración de la carretera de Burgos dotó a la festividad de La Saca de un carácter mucho más multitudinario.

LA FIESTA, HOY

Las Fiestas de Soria, que todo el mundo conoce por Las Fiestas de San Juan, se caracterizan principalmente por ser muy populares y muy tradicionales.



Cronológica y simbólicamente están relacionadas con el solsticio de verano, con el día más largo y la victoria de la luz sobre la oscuridad (24 de Junio); con el culto al toro, animal totémico por excelencia y símbolo solar cargado de connotaciones sexuales y paradigma de la fecundidad.
En el origen de la Fiesta de Soria se encuentran ritos de fertilidad, de culto al sol y a su representación animal más próxima, el toro, que posibilita una compleja sucesión de actos rituales que van desde la asunción del mismo como tótem, pasando por el sacrificio hasta el acto final de comunión con el dios.

Cualquiera que deseé dar la bienvenida al recién estrenado verano de cualquier año por estas tierras de la altiplanicie mesetaria, se dará cuenta que éstas, a diferencia de otras fiestas, se organizan desde abajo, con participación plena de todo el mundo, desde la gestación hasta el final pasando por el desarrollo de las mismas.
Las fiestas se celebran, se viven más bien, en la calle, en espacios comunales abiertos e incluso los espacios físicamente cerrados, como son los locales de Cuadrilla o la Plaza de Toros, están abiertos a todo el mundo. No existen los espectáculos cerrados, toda la fiesta es un espectáculo que se desarrolla en la calle. Es prácticamente imposible sentirse desarraigado, ser testigo inactivo de la fiesta: son las Fiestas del Común, del Estado Llano.
Los populares sanjuanes están enraizados en el sentimiento popular de un pueblo que con su memoria colectiva vigila su cumplimiento según la norma heredada.
Los Usos y Costumbres son la regla de oro que debe regir en los ancestrales ritos cíclicos que año tras año emergen entre un pueblo y una ciudad que tiene la obligación de custodiar este legado heredado de generaciones y que lucha por perpetuar lo que a veces tanto ha costado conseguir o mantener.


Los Usos y costumbres quedan enmarcados entre nuestros condicionamientos festivos, como algo que respetamos colectivamente por encima de cualquier planteamiento. Tienen fuerza de ley y, su cumplimiento es norma no escrita pero de todos vigilada y conocida porque sabemos que la tradición es el alma un pueblo.
El hecho de la pérdida de Festejos, oficios y de algún Uso y Costumbre, no ha incidido en una merma del contenido de la fiesta, lo importante es que hoy, una ciudad de la altiplanicie castellana, celebra con primitiva liturgia unos festejos ya recogidos en el Título XXI del Fuero del año 1256, manteniendo la raíz de que es el Común de los Vecinos de Soria quien asiente a su celebración, quien contribuye a su gasto y pago, y quien, en resumidas cuentas, vive con plenitud sus fiestas que de generación en generación se repite cíclicamente a partir del día en que la noche es la más corta del año.